Formentera se caracteriza por unas elevadas temperaturas
y una acusada y seca temporada estival. Por su relieve
poco acusado y su reducida extensión, el clima
de Formentera es muy parecido en todo su territorio.
La pluviosidad es escasa. Las diferencias de pluviosidad
en las distintas zonas de la isla son más importantes
que las de temperatura. Así, se constata una mayor
pluviosidad en La Mola, con valores de hasta 440 mm anuales,
que contrastan los 300 mm de la Punta de Trucadors, al
Norte de la isla
Su media anual es de 371 mm (datos de 1985), la más
baja de todas las Baleares. El ritmo de precipitaciones
tiene la característica de coger cierta importancia
en invierno siguiendo una marcada temporada seca durante
el verano, llegando incluso a una total inexistencia de
lluvia.