La primera presencia humana conocida de Formentera se
encuentra en la Edad de Bronce, cuando se construyó
el sepulcro megalítico de Ca na Costa, fechada
en el 1600 a. C. Después de una época en
la que permaneció despoblada, se tiene vestigios
del paso de las culturas fenicia, púnica y romana.
No se tiene referencias a si la isla estuvo poblada tras
las invasiones visigodas, pero por lo menos a partir del
siglo XI, durante la ocupación árabe, la
isla contaba con una población estable, pues quedan
restos de viviendas, pozos y algibes de dicha época.
Las tropas de Jaime I de Aragón, comandadas por
Guillem de Montgrí, conquistaron las Pitiusas en
1235, las cuales fueron incorporadas al Reino de Mallorca.
Formentera estaba aún habitada por sarracenos,
según relata el Llibre dels feits.
Tras la expulsión de la población musulmana,
el intento de establecer una población permanente
en la isla fracasó; la dureza de la isla y la inseguridad
provocada por las incursiones berberiscas pusieron fin,
en los últimos años del siglo XIV, a lo
que se conoce como el primer repoblamiento. De esta época
es la Capilla románica de “Sa Tanca Vella”,
en San Francisco Javier, construida en el año 1336.
Durante el resto de la Edad Media y el Renacimiento, Formentera
sólo se encontró poblada ocasionalmente
por habitantes de la isla de Ibiza.
Fue en 1695 cuando se produjo el definitivo repoblamiento
de la isla, realizado por gentes de Ibiza; tras la donación
de una parte de la isla al ibicenco Marc Ferrer, en pago
por los servicios prestados. Algunos años después,
en 1726, se erigió la primera iglesia de Formentera,
dedicada a San Francisco Javier, construida como una fortaleza
en la que poder refugiarse de los ataques de los piratas.
Algunas torres de defensa y vigía en el litoral
complementaron el sistema defensivo de la isla y convirtieron
el segundo repoblamiento en definitivo. Con el paso del
tiempo, se fueron empezando a crear unos pequeños
núcleos de población en torno a las iglesias
que se iban construyendo, aunque la mayoría de
la población se ha encontrado siempre dispersa
en pequeñas casas de campo. Hacia mediados del
siglo XVIII la población de Formentera era de cuatrocientas
personas y a finales del siglo XIX la isla tenía
ya casi dos millares de habitantes.
A partir de los años 60 y 70 se empezó a
desarrollar una incipiente industria turística,
caracterizado por un ambiente de relax y tranquilidad
(un poco a diferencia de la de Ibiza). De forma paralela,
a finales de los 60 se inició el movimiento hippy
en Formentera, hecho que ha marcado profundamente la personalidad
de la isla.